domingo, 9 de agosto de 2009

El Mundo y Tú


Empieza el espectáculo. Ahí estás tú, mi estrella, brillando como tal. Ahora tus ojos visten de negro y bajo ellos lucen pequeñas chispas dándole a tu estética un morbo más pronunciado, y la seda que llevas en tu cuello, la siento en el mío.

Comienzas a moverte al ritmo de las notas que tus propios dedos desprenden. Maravillosa melodía. Maravillosas manos. Maravilloso tú.

Tu cara sugiere seductores gestos, los mismos que tanto tiempo atrás me conquistaron. Aquellos que me vendieron la entrada para conocer a quien más tarde sería parte de mi vida.

Mientras tanto, yo no puedo parar de mirarte y comienzan a desfilar por mi cabeza los momentos juntos, buenos y malos. Y sin darme cuenta, me estoy secando las mejillas de estúpidas lágrimas... es que hay mucho humo en la sala...

La música para y os despedís "hasta otro día". Qué ganas tengo de verte, de saludarte, de felicitarte por el concierto y de invitarte a una copa mientras hablamos. Hace mucho que no nos vemos como es debido.

Pero resulta que cuando te veo estás distante. Cuando te felicito, respondes secamente y mirando a la nada. Y cuando te iba a invitar a esa copa, no apareces.

Perdona, me he debido de equivocar de persona. Creía que eras con quien solía hablar por teléfono entre risas a pesar de nuestra historia...


29-03-1999

No hay comentarios: